Tenerife Sur, más allá del sol y playa

Los turistas que llegan al sur de Tenerife buscan principalmente sol y playa. Las compras, los parques acuáticos, la fiesta y algunas excursiones para descubrir los paisajes de la isla se suman, en el mejor de los casos, al habitual todo incluido de muchos hoteles de esta zona, especialmente en los municipios de Arona y Adeje.

El desconocimiento del patrimonio cultural de este territorio no sólo procede de los peninsulares o extranjeros, sino también de los propios tinerfeños. Si queremos historia y monumentos nos vamos a La Laguna o a localidades norteñas como La Orotava o Garachico, y el sur se convierte en un mundo desconocido que pisamos cuando vamos de apartamento o a algún festival de música.

Sería un disparate obviar el peso del turismo en las costas del sur de Tenerife, pero lo cierto es que más allá de Candelaria, cuando va apareciendo ante nuestros ojos lo que denominamos “el sur”, también hay interesantes muestras de la cultura canaria, algunas conocidas y otras que descubrimos por primera vez si investigamos un poco. Aquí van algunos ejemplos:

Molinos y lavaderos de Chacaica (Güímar)
Chacaica no es sólo el título del libro de Rafael Yanes, ex alcalde de Güímar, sino que existe de verdad y hace referencia a la parte alta del casco histórico de la localidad, dentro del barrio de San Pedro de Arriba. Aquí se encuentran tres antiguos molinos, una fuente y unos lavaderos públicos, declarados Bien de Interés Cultural. Para conocer este conjunto etnográfico, fundamentalmente del siglo XIX, una buena opción es realizar la Ruta del Agua, que parte del casco, atraviesa el barranco y asciende hasta Chacaica.

chacaica

Iglesia de San Joaquín (Fasnia)
La iglesia de San Joaquín, o más conocida como la iglesia vieja de Fasnia, fue la primera que se construyó en el municipio en el siglo XVII para evitar que los habitantes tuvieran que desplazarse a Güímar o Arico para ir a misa. El aluvión de 1826 y el abandono que sufrió después dejaron al templo en estado de ruina. En la actualidad, el emplazamiento muestra las obras de rehabilitación que se hicieron hace años, pero de la iglesia sólo quedan las ruinas de sus muros, siendo lo más destacado el arco de piedra de sillería que daba acceso a la capilla. Para verla hay que conducir por el Camino Real del Sur, en su etapa por Fasnia.

fasnia

Caserío de Icor (Arico)
Conduciendo desde Fasnia a Arico por la TF-28, la carretera general del sur, es fácil pasarlo por alto, pero si vamos atentos, nada más entrar al segundo municipio y a mano izquierda, veremos un conjunto de casas de piedra y tejas que forman el singular caserío de Icor. Este núcleo poblacional data del siglo XVIII y en 1984 fue declarado Bien de Interés Cultural. El entorno y su arquitectura rural son dignos de visitarse, aunque el abandono lo ha ido desluciendo. Muestra de ello es la primera casa que nos encontramos, la más icónica, con el tradicional granero en la planta alta al que se accede por una escalera rematada en balcón. Con el paso del tiempo, el balcón va perdiendo sus maderas, y pronto se convertirá en una simple puerta si no se reconstruye.

icor

Arico el Nuevo (Arico)
Una vez más, para descubrir rincones y secretos del sur de Tenerife, hay que dejar a un lado la autopista y adentrarse por las carreteras de las medianías de los municipios, como en el caso de Arico. Pasando el caserío de Icor y Arico el Viejo, se llega a Arico el Nuevo. Aunque su nombre confunda, lo cierto es que es más viejo que Arico el Viejo y un cartel que anuncia su declaración como conjunto histórico invita al visitante a aparcar el coche y pasear por sus calles. De esta manera, uno descubre un pintoresco caserío de bellas casonas que reflejan la arquitectura tradicional canaria de los siglos XVIII y XIX, que presentan elementos típicos de la zona como la piedra chasnera. Destaca la plaza y la iglesia de Nuestra Señora de La Luz. Si se quiere descubrir más rincones del municipio, la siguiente parada tiene que ser sin duda la Villa de Arico.

arico-el-nuevo

Casco de San Miguel (San Miguel de Abona)
No tengas prisa por bajar a la costa y conoce la localidad de San Miguel, cuyo casco urbano está declarado conjunto histórico y constituye el núcleo tradicional mejor conservado del sur de Tenerife. Desde el llamado Cruce de 4 Esquinas, adéntrate por la calle de La Iglesia para admirar la arquitectura tradicional que engloba edificaciones construidas entre el siglo XVIII y la primera mitad del XX. Paradas obligatorias son la iglesia de San Miguel, las antiguas casas consistoriales, la fuente de “El Grifo”, o la Casa del Capitán. Al salir, junto a la carretera que va a Los Abrigos, también destaca el actual ayuntamiento, conocido como la casa azul, que data de los años veinte.

san-miguel-casco

Caserío de La Hoya (San Miguel de Abona)
Este verano ha sido declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Sitio Etnológico, pero el caserío de La Hoya sigue siendo un enclave poco conocido de Tenerife. Es una de las poblaciones más antiguas de la comarca de Abona, fijándose su fundación como mínimo en el siglo XVII, aunque su historia parece ser más remota, ligada con los asentamientos aborígenes de la zona de El Lomo-La Hoya. Prácticamente deshabitado, a excepción de algunas casas, una de ellas convertida en hotel rural, el caserío de La Hoya aglutina los elementos más característicos de la vida rural y campesina del sur de Tenerife, con casas de una sola planta, dependencias anexas, aljibes, fuentes, bancales, caminos tradicionales y, sobre todo, un horno de tejas, siendo el símbolo más representativo de La Hoya.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: